Durante este año estuve leyendo acerca de la creación feminista en el arte español, de estas lecturas salió esto. Espero que os sea interesante.
ARTE FEMINISTA EN ESPAÑA.
La principal complicación con la que nos encontramos a la hora de enfrentarnos a la concurrencia de las teorías feministas en la práctica del arte español en el último cuarto del siglo XX se encuentra en la reducida bibliografía que respecto a este tema existe. Tal vez el hecho de que no será hasta bien entrada la década de los 80 cuando las teorías feministas harán mella en las creaciones de nuestras artistas, o, como apuntan algunas autoras, el rechazo que el uso del término feminista ha despertado en ciertos sectores tanto de la crítica, como de la historiografía, como de los propios artistas españoles. Por otro lado, la propia estructura político-social de nuestro país no contribuyó al arraigo y desarrollo de las corrientes feministas que se venían dando tanto en Europa como en EEUU, desarrollándose tímidamente estos movimientos décadas después de su explosión en el ámbito anglosajón.
Así pues nos encontramos con un panorama que en pocos años evolucionó del relativo desierto (existieron en estos momentos algunas manifestaciones esporádicas y clandestinas, conocedoras e inspiradas en las corrientes extranjeras) a una cantidad, pequeña eso sí, de artistas que reivindicaron su posición como mujeres y como artistas desde el feminismo llegando incluso, a principios de los 90, a adoptar algunas de las corrientes más radicales relacionadas con la teoría queer.
España y el feminismo.
Como ya se apuntó, en España el movimiento feminista ha sido muy débil, hasta 1975, por razones obvias, la dictadura franquista no permitió el desarrollo de una corriente que pudiese asimilarse con lo que estaba ocurriendo en algunos países del resto del mundo. Los pequeños movimientos que pudiesen existir van a verse influidos por la información y los textos que llegaban de EEUU y Europa y que contribuirán a la renovación del discurso. A partir de 1970 se comenzarán a realizar estudios enfocados a la recuperación de la memoria histórica del feminismo en España y en la búsqueda de sus raíces[1]. Con la muerte de Franco el movimiento feminista empezaba a fraguarse, siempre en torno a los partidos minoritarios de la izquierda radical y extraparlamentaria, pero poco vertebrado y sólido, dando constantemente muestras de su debilidad.
Va a ser en 1975 cuando se celebre el Año Internacional de la Mujer, convocado por la ONU, al calor del cual se celebrarán las Primeras Jornadas de la Mujer en Madrid y en 1976 las Primeres Jornades Catalanes de la Dona en Barcelona, a partir de este momento los movimientos de mujeres se multiplicaron en España, siendo espacios clave para conferir visibilidad, convirtiéndose en importantes foros de debate y reflexión.
Ya en la década de los 80 las feministas van a comenzar a difundir su ideario a través de diferentes medios como publicaciones, panfletos, documentos y carteles, así como con la convocatoria de marchas y manifestaciones, asimismo introducirán como formas de lucha callejera el happenig y la performance[2].
(Asamblea de mujeres de Euskadi, Bilbao, finales de los 70)Todos estos movimientos van a derivar en la promulgación de una serie de importantes leyes, como por ejemplo la derogación del artículo 416 del Código Civil, en 1978, que condenaba el adulterio femenino; la regulación del uso de los anticonceptivos; o la ley del divorcio que fue aprobada en 1981.
En resumen, hay que tener en cuenta pues, que para las mujeres durante el Franquismo, su principal objetivo será la inserción en el mundo cotidiano, un mundo dominado por un contexto social ultraconservador que únicamente permitía su interacción social como madres y esposas, con una situación jurídica que las convertía eternas menores de edad y que les imposibilitaba el acceso a estudios o a un puesto de trabajo[3]. Se hacía necesaria una reforma de esta situación pero que necesariamente debía estar englobada en otra reforma mayor del conjunto del marco político, una reivindicación de un marco jurídico y político más acorde con los nuevos tiempos y las nuevas condiciones sociales.
Así, esta peculiar situación de las mujeres españolas, de marginalidad e inferioridad, fue un lastre para el desarrollo intelectual, teórico y artístico y no tuvo parangón en los Estados Unidos del momento. De este modo, las necesidades políticas que se dieron en España durante la llamada Transición, oscurecieron de algún modo las posiciones feministas e hicieron que tanto en la década precedente como en los 70 no existiese en España un correlato de los debates feministas que tenían lugar en los demás países occidentales.
----------------------
[1] GRAU BIOSCA, ELENA, “De la emancipación a la liberación y la valoración de la diferencia. El movimiento de mujeres en el Estado español, 1965-1900” en DUBY, GEORGE; PERROT, MICHELLE, Historia de las mujeres 5: El siglo XX, Taurus, Madrid, 2000. p. 739
[2] NAVARRETE, CARMEN; RUIDO, MARÍA; VILA, FEFA, “Trastornos para devenir: entre artes y políticas feministas y queer en el Estado español” en VV.AA., Desacuerdos 2. Sobre arte, políticas y esfera pública en el Estado Español. MACBA, Arteleku, UNIA; Barcelona, San Sebastián, Sevilla; 2005. p. 162
[3] MUÑOZ LÓPEZ, Pilar, Mujeres españolas en las artes plásticas, Madrid, Editorial Síntesis, 2003. p. 323
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada